Diario de un tesista – 7 – Mi Obra Maestra
Al momento de sentarme a escribir esto en Grooveshark sonaba la canción the great intoxication de David Byrne. Un linda canción del disco Look Into the eye ball. Al momento de escribir el título David Byrne cantaba “Who´s still working on his masterpiece?”. Qué buenas las canciones con preguntas.
Qué buena pregunta: ¿Quiénes están trabajando en su obra maestra? ¿Los creativos publicitarios? ¿Los gerentes de los Starbucks? ¿Los choferes del 39? ¿Los padres del jardín de infantes en la reunión de consorcio? ¿Los abogados? ¿Los porteros?
La noción de obra maestra es absolutamente fundamental para occidente pero a la vez absolutamente cegadora. Quiero que mi tesis sea mi obra maestra, pero a la vez sé que si me lo planteo así nunca la voy a terminar.
Me pregunto yo cuál es la obra maestra y para qué mierda sirve tener una obra maestra. Pienso en los maestros, tarea que desempeñé hoy a la mañana. Hay algo de la mirada del maestro que es como una guía.
Me pregunto entonces qué es una obra maestra. Es una obra tangible o es simplemente una mirada, una guía, un espíritu del que decantan las obras. Pienso si la obra maestra no es el producto de una mirada inserta en una coyuntura como sucede con “El Guernica”. Dicen que estaba Picasso observando su cuadro y un general se le paró al lado y le preguntó: “Maestro, ¿cómo hizo esto?” y Picasso sólo pudo responder “Yo no lo hice, lo hicieron ustedes”.
Mi obra maestra será mi mirada. Estoy trabajando en ella. En hacer de mi mirada lo que guíe mis obras. Lo que guíe mis tesis y mis cuentos y mis grabaciones. Y no al revés.
Me niego a que mis obras guíen mi mirada, porque sino las cosas me terminan haciendo a mí.















