BLOQUEO
Las cenizas se agitan en el viento, que amontona a su paso vagones de trenes y vías que no van a ningún lado. Todo es estático. Un museo de cera de hombres que se han cansado de luchar, sumidos en la desidia extrema se esconden detrás de las edificaciones marchitas.
Nadie sale, nadie entra. Nadie vive. La libertad en este pequeño mundo cercado por orillas de metal, es un concepto antiguo. No se dejan ver las vacas de un feedlot bloqueado por quién sabe qué o quienes. Poco a poco esta imagen se convertirá en la postal de un pueblo fantasma. La comida se acabó hace tiempo, así como las fuerzas para mirar al cielo y pensar en un universo paralelo y sin grietas.
Lo interesante de la ficción es eso, imaginar un mundo sin responsables. Lo triste de la realidad, es tener a mano a una serie de responsables conocidos impunes. Declaró uno ellos “el poder es la impunidad”.
El terrorismo de estado de un gobierno de facto es delito. La impunidad de un estado democrático también. Es la misma mierda.
















