ArteBA no es lo que era, lo juro. Fuimos pensando que íbamos a encontrar una maravilla de la vanguardia y sólo encontramos puntitos rojos. Perdón: ¿ArteBA alguna vez fue lo que debía ser?
Pero los puntitos rojos son el deleite del artista. Es el arte del arte: el arte de vender arte. Estaba todo más cerca de un diseño de laboratorio que del vomito del artista o de las gestas épicas. Bien podríamos todos los presentes haber sido diseñados por un publicista:
INTERIOR GALPÓN – DÍA
Dos hombres jóvenes entran con una cámara a un recinto abierto repleto de stands. Todos los expositores están en sus stands, algunos sentados y otros parados. Pueden o no charlar con las personas.
Los tres jóvenes con la cámara buscan algo que no encuentran y de a poco en sus caras se va dibujando aburrimiento.
Se acercan a un stand y entrevistan a un artista. Éste les cuenta su travesía de chile a buenos aires en su auto/museo. Los jóvenes de a poco recobran una sonrisa, que perderán cuando se acerquen a hablar con los artistas callejeros. Sobreimprimir sobre la cabeza del productor la frase “Si es arte callejero por que lo hacen adentro de ArteBA”.
Terminar con los tres jóvenes saliendo de la muestra.
Placa: A VECES LA VIDA TE ABURRE.
Cerrar con marca de la bebida energizante a elección
FIN DE LA ESCENA.
Lo tremendo es cuando a la labor artística se le pone un horario. Ahí si que perdimos ante las multinacionales.








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