"Igual nos hicimos amigos. El tipo vivía en La Plata, y vendía una de las mercas más ricas que recuerde. Era el proveedor habitual del Indio y muy pronto se convirtió en el de la revista. En el transcurso de algunas noches desesperadas, mandábamos en taxi hasta su casa de La Plata a algún colaborador, que regresaba casi al amanecer pero con las provisiones imprescindibles para hacer la revista."